EL POINTER; PERRO DE MUESTRA

 

Nuestro Club como de ver por el contenido de esta revista, tiene como principal actividad, en el cumplimiento de su objeto social, el de realizar pruebas de trabajo para perros de muestra. Es decir, que como método selectivo se utilizan tales pruebas siguiendo los reglamentos de la F.C.I.

A veces leo en las revistas de difusión nacional, que teóricamente se dedican al perro de caza, opiniones en contra de tales pruebas, e incluso me atrevería a decir que la "línea editorial" de tales revistas es contraria a las pruebas de trabajo. ¿Cual es el motivo?, ¿por qué nadie está en contra de las pruebas de galgos en campo o de los "brevet de caza" y sí de los perros de muestra?. Leyendo los artículos que al respecto se publican, podemos entrever sus motivos. Fundamentalmente la gente que así opina suele argumentar que las pruebas de trabajo nada tienen que ver con la "caza real" (nótese que todos se autodefinen como expertos en perros de caza real, pateadores del monte, etc). El primer punto de diferencia se argumenta con el tópico de la realización de pruebas con caza de granja. Este argumento no puede, en absoluto, tenerse en cuanta con respecto a nuestro Club, "los números cantan", sobre 18 concursos realizados tan sólo 2 lo fueron sobre caza de granja.

Descartada la anterior posibilidad, entiendo que tal ves el problema radique en el concepto de "caza real" o mas concretamente en el concepto de CAZA CON PERRO DE MUESTRA. Evidentemente los concursos pretenden evidenciar el perro con mayores condiciones para la caza de aves con perro de muestra, lo que supone la muestra, el patrón y el cobro.

Sin embargo, por lo que leo, para algunos la "caza real" nada tiene que ver con la caza con perro de muestra, de entrada el método de búsqueda es el llamado "en Ala" (7, 8 ó más cazadores en formación a unos cincuenta metros unos de otros, marchando en la misma dirección, sin importar de donde proceda el viento), los cazadores tiran a todo tipo de presas sin importar si han sido previamente mostradas por los perros o vienen huyendo de otro cazador; se considera un buen perro el que no espanta caza y cobra perdices alicortadas; la acción de mostrar deja de ser el núcleo de la caza para convertirse en algo accidental. En este tipo de caza son graves defectos; la búsqueda lateral que se extienda más de veinticinco metros, ya que invade el territorio del vecino; el marchar en punta, la falta de cobro de perdices alicortadas y en general todo lo que suponga exceso de pasión del perro. El perro válido es el que "menos molesta" y cobra bien. Las grandes gestas de este tipo de perros, que solemos escuchar como relatan sus dueños, son los espectaculares cobros de perdices alicortadas horas después del pelotazo. Cualquiera medianamente avezado en perros de caza se dará cuenta que lo que necesitan los cazadores que practican dicho tipo de "caza real" es un cobrador y no un perro de muestra. Evidentemente, los concursos para perros de muestra no pretenden seleccionar esa clase de perro. Llevar un auténtico perro de muestra a este tipo de caza, suele ser catastrófico, sobre todo si es joven. De entrada se dará cuenta que no necesita mostrar la pieza para poder cobrarla, ya que el cazador tira a todo lo que vuela, con ello tal vez estemos destruyendo para siempre el instinto de muestra. Además, cuando un perro va a cobrar todos los perros de los vecinos acuden al cobro generando una auténtica batalla campal para cobrar lo que a la postre tiene como efecto la llamada boca dura. La consecuencia de lo anterior es la consabida paliza al joven perro que acaba por ir detrás del cazador o fuera de su control más que cazando huyendo de él, todo ello adornado con las protestas del resto de cazadores del ala.

Esta forma de cazar, no se fundamenta en el perro de muestra para su éxito, si no que es la columna de cazadores quien mueve la caza para que uno u otro la pueda tirar. Personalmente me parece poco deportivo por mucho que se camine. De todas formas cada cual caza como quiere y no voy a ser yo quien lo critique. Ahora bien, lo que sí rogaría es que dicha caza no se confunda con "CAZAR CON PERRO DE MUESTRA". Debemos recordar que cuando los perros de muestra fueron seleccionados, en sus orígenes, no existían las armas de fuego, tras la muestra se cazaba extendiendo una red sobre el punto que el perro mostraba la existencia de la pieza oculta, ello nos da idea de la firmeza dela firmeza en la muestra que se exigía a un perro de este tipo.

El cazar con perro de muestra se fundamenta en el trabajo del perro entres puntos cardinales: búsqueda, muestra y cobro. Por ello la cuadrilla como máximo deben formarla dos cazadores, cada uno con su perro o un solo cazador con dos perros.

La técnica consiste en situar los perros en el terreno y hacerles batir la zona de caza, de forma ordenada y en todo momento en contacto con su dueño, esta fase continuará hasta que el perro encuentre la pieza y la muestre, esperando hasta la llegada de su dueño quien previa la guía dispara sobre la pieza mostrada y si es abatida el perro la debe cobrar y entregar a su dueño, en caso de haber otro perro debe buscar independientemente del primero y mostrar a patrón, sin molestar en absoluto. En caso de no poder mostrar las perdices la operación debe realizarse, dando tantos vuelos a la perdiz como sea necesario, hasta que aguante la muestra del perro. Un buen perro para practicar este tipo de caza debe tener como condiciones innatas:

Pasión e iniciativa para batir gran cantidad de terreno.

Fuerte instinto de muestra y patrón.

Físico atlético.

Inteligencia para poder aprender y recordar lo aprendido.

Si es posible cobro innato.

Mediante la práctica y el adiestramiento se le dotará de:

Orden en la búsqueda (busca a buen viento metódicamente).

Contacto con el cazador y obediencia.

Reforzamiento de la muestra y guía a la orden.

Adaptación al terreno y pieza que habitualmente cazará.

Cobro (en caso de no tenerlo natural).

Resumiendo, podemos afirmar que el método de caza con perro de muestra, se compone de las siguientes fases:

Búsqueda ordenada y en contacto con el conductor, cuanto mayor terreno abarque la búsqueda más posibilidades de encontrar caza, lo importante es no dejar caza atrás y hacerla volar tantas veces como sea necesario hasta que el perro la llegue a mostrar.

Localizada la caza, el perro debe mostrarla y el compañero patronear y ambos deben mantener la muestra sin forzar la caza hasta la llegada del dueño. En el supuesto de que el perro atropelle, la caza se levante antes de la llegada del cazador o vuele antes de la llegada del perro, se inicia el ciclo dirigiendo al perro hacia el lugar donde se ha posado el bando y así hasta que las perdices cansadas se dejen mostrar por el perro. NUNCA se debe tirar a la pieza que el perro no haya mostrado, máxime cuando el perro es joven. Vosotros, el perro y el coto lo agradecéis con el tiempo.

Respecto al terreno donde se puede practicar la caza con perro de muestra, podemos afirmar que cualquier terreno de caza es válido: bosque, monte bajo, páramo de cereal, etc., ahora bien, es necesaria una densidad de perdices suficiente, sobre todo para que el perro joven aprenda. Son muchas las veces que he oído decir a tiradores que la única forma de matar las perdices es en asomadas, o mediante ganchillos, dado que hay muy pocas, lo cierto es que si EN LUGAR DE ASESINAR LAS POCAS QUE QUEDAN solo tirasen a las que el perro muestra en poco tiempo tendrían en el coto una densidad suficiente para DISFRUTAR MUCHISIMO CON SU PERRO DE MUESTRA.

A estas alturas cualquier lector se dará cuenta que la caza con perro de muestra que acabamos de describir y las pruebas de trabajo son exactamente lo mismo; búsqueda, muestra y cobro, la única diferencia es la limitación, por razones obvias, del tiempo que en los concursos es el mínimo necesario para completar un ciclo de búsqueda, muestra y cobro.

Alguien podría argumentar el tema del fondo, es cierto que las pruebas de trabajo no exigen ni seleccionan dicha faceta, también es cierto que en la caza real un perro debe mantener el ritmo de caza al menos cuatro horas e incluso más. El problema teóricamente tiene difícil solución ya que resulta absolutamente imposible organizar pruebas de cinco o seis horas de duración para cada perro. A principio de siglo, según he leído, se realizaban pruebas de fondo en Francia cuya virtualidad desconozco, lo cierto es que se abandonaron de forma radical volviendo al tiempo limitado. También he oído que en Estados Unidos los turnos duran una hora o más pero no dispongo de datos para calibrar los frutos del sistema, ahora bien las importaciones de perros americanos realizadas, nada bueno han aportado a la raza.

En la práctica el problema se minimiza y desaparece. Personalmente no conozco ningún caso en el que alguien se haya quejado de la falta de fondo de su perro (más bien al contrario), descendientes de perros de competición a "cuarto de hora". En realidad, puede ocurrir, que un perro acostumbrado a vaciarse en el turno de competición, llevado a cazar sin adaptación o trámite, a la media hora esté absolutamente reventado, no es que no tenga fondo es que ha cazado a ritmo de competición y sin dosificarse, el perro cree que en un cuarto de hora acaba la jornada. El asunto es de muy fácil solución, llevándole a cazar full-time varios días aprenderá a dosificarse y en poco tiempo aguantará lo que haga falta.

La capacidad para aprender a dosificarse no necesita ser seleccionada, todos los perros aprenden a dosificarse en un par de jornadas de caza. El problema es el contrario que, salvo perros de muchísima pasión, una vez han aprendido a dosificarse es difícil hacerles volver a correr en competición.

En conclusión, podemos afirmar que en la caza ortodoxa con perro de muestra y en las pruebas de campo se exige fundamentalmente lo mismo en el plano teórico, habiéndose demostrado también en la práctica, que dichas pruebas son el único método fiable de selección y mejora de las razas de muestra. Ello no quiere decir que el método sea perfecto e infalible. Hay, sin lugar a dudas, deficiencias importantes, debidas más a la condición humana de los sujetos que intervienen en el desarrollo del método que en el propio método de selección.
 

 

Fdo. Francisco García Vicent.

 

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