Este
análisis mío irá encaminado particularmente hacia la Caza Práctica, de
alguna forma viene condicionado por la debacle sufrida por nuestros perros
en el recientemente celebrado Campeonato de Europa Pointer de dicha
disciplina. En lo que a la Gran Busca respecta, pese a haber pocos perros y
menos propietarios, la idea está bastante clara, los conceptos perfectamente
asumidos y tal y como se está trabajando por parte de algunos criadores
(pocos) espero que en algunos años podamos contar con algún perro más dentro
de esta disciplina.
Hablando de
la Caza Práctica por lo tanto, mi opinión es que falla el sistema, la idea y
en su defecto los perros. En la Caza Práctica como en cualquier otro tipo de
manifestación cinófila se refiere en materia de perros de caza el primer y
prácticamente único condicionante que debe existir es la caza, siendo ésta
la base fundamental, y en la cual se debe de basar el sistema de selección,
y la caza por lo tanto siempre debe de ser
salvaje, pues con otro tipo de “caza” no se puede seleccionar
nada, posiblemente por ser esto tan obvio y simple se nos esté olvidando a
todos.
Resulta que
criticamos la modalidad de San Huberto y con algunas o posiblemente varias
modificaciones en nuestro reglamento finalmente resulta que ambas se basan
en lo mismo, que no es otra cosa que mostrar perdices tontas, sólo que una
disciplina dice que selecciona al cazador y la otra al perro; peor yo con
esta caza verdaderamente no me creo que se pueda seleccionar ni a unos ni a
otros.
La finalidad real de las pruebas celebradas sobre caza salvaje debiera ser
la de mostrar un bando de perdices, (pues así se encuentran en otoño, que es
cuando se celebran este tipo de concursos) en su propio medio, y por lo
tanto sus recursos para burlar a los perros son muy variados, mientras que
los celebrados sobre caza sembrada, se limitan a mostrar una sola perdiz
previamente ocultada en una mata y que ha pasado la noche o las noches
anteriores en una caja de cartón, apelotonada con otras tantas, sin comer,
beber ni ejercitarse, la cual además desconoce el entorno y el medio donde
se la ha depositado, y por lo tanto no podrá demostrar jamás ningún tipo de
comportamiento que se asemeje a las primeras. A veces, oigo decir que
prácticamente no hay diferencia entre unas y otras ya que cada vez son
mejores, evidentemente estas voces tan sabias no tienen ni la mínima idea de
lo que es una perdiz salvaje. No hay nada, absolutamente nada
en su comportamiento que las haga parecerse, y esto hablando de perros que
es lo que nos interesa debe de ser perfectamente sabido y asumido por todos
y después que cada uno elija lo que quiera; pero que siempre quede bien
clara la idea de que nada tienen que ver unas con otras.
Y hecho
este razonamiento yo me pregunto: ¿Qué instintos naturales podemos ver y
seleccionar en una perro condicionado por unas perdices carentes de todo
instinto salvaje? ... Pues evidentemente, ninguno y por si ustedes nunca lo
habían pensado el hecho de que las perdices sembradas vuelen bien, no
significa que sean buenas para los perros, las de verdad se caracterizan más
por lo que apeonan que por lo que vuelan, y éstas (las de granja) por
ejemplo no apeonan. Cuando hablo de apeonar no quiero decir que se muevan o
desplacen, que es lo máximo que hacen, de un tomillo a otro, hablamos de que
por “patas” y en pocos segundos se pongan fuera del alcance de nuestra
vista, y bien por los costados generalmente o por el horizonte sin necesidad
de demostrarnos que saben volar, desaparecen, esto es lo que yo conozco por
apeonar, y ante esta situación es donde un perro debe de demostrar su valía,
sirviéndonos con su muestra el bando perseguido y ganarse los atributos que
quedarán reflejados en su cartilla de trabajo.
El problema
de realizar pruebas de trabajo sobre caza de granja, es que condiciona al
perro a desarrollar una búsqueda bastante limitada a los costados, a la vez
que muy compacta, tanto es así que de forma muy generalizada se ve a los
perros volviendo los lazos al revés y pasando por detrás de su conductor.
Búsquedas, en definitiva, que no avanzan debido a un sistema de
entrenamiento cauto y precavido con objeto de no dejarse atrás ninguna
perdiz de las previamente depositadas en esta o aquella mata. Igualmente
hace que las presas de punto sean muy blandas y generalmente las guías no
existan (presas de punto y guiadas dos fundamentos básicos en la selección
de cualquier raza), y en el supuesto de existir son faltas de tensión y muy
prudentes por miedo dejarse la caza atrás o hacerla volar. Por el contrario
las presas de punto sobre perdices salvajes, en el caso del pointer son
tremendamente violentas, y las guías, por ejemplo, jamás pueden carecer de
tensión y por supuesto no son blandas ni cautas, sino todo lo contrario,
rápidas rapidísimas y decididas hasta ser concluyentes.
Los
concursos sobre caza de granja debido a la poca exigencia de los mismos
permiten a los perros que están “justos” en la nota del concurso mantenerlos
el turno completo, mientras que si fueran realizados sobre perdices de
verdad a los cinco minutos o quizás menos estarían eliminados por falta de
medios, y este factor considero que es sumamente importante para valorar de
una forma muy concluyente el material (en nuestro caso perros) con los
cuales estamos trabajando.
Igualmente
observo en un gran número de perros (británicos que son los que conozco) una
carencia muy acusada de calidad técnica, en la cual y aunque parezca que de
forma directa no tenga nada que ver el tipo de caza yo considero que sí,
pues si un perro no se puede exprimir al máximo en su prestación, por las
limitaciones que la caza de granja impone, nos encontramos ante perros que
medio cumplen el estándar de su raza, y como además para participar en una
prueba de esta índole no hace falta contar con un perro de clase (repito por
la poca calidad y exigencia que las perdices liberadas otorgan a la prueba)
se observan perros muy discretos en las formas.
También es
cierto y me podrán argumentar que en la Caza Práctica no tiene por qué
primar el estilo sobre la eficacia, pero igualmente opino que por parte de
todo aquel que está comprometido con la causa y crea en el sistema de
selección, es obligatorio considero, el hecho de buscar un equilibrio lo más
armonioso posible.
Todos los
clubes de raza por lo tanto, debieran ocuparse muy seriamente de este asunto
y tratar de realizar por todos los medios pruebas de trabajo sobre caza
real.
Igualmente,
esto obligaría a modificar los juicios buscándose perros más sagaces y menos
cautos, consiguiéndose por tanto, prestaciones mucho más brillantes y
meritorias, turnos repletos de entusiasmo y fantasía donde el único objetivo
fuera mostrar un bando de perdices. Los resultados así obtenidos serán mucho
más fiables y concluyentes para continuar con la selección de una raza.
Ahora mismo
todos sabemos de perros en todas las razas siempre con las máximas
calificaciones que sin embargo, son incapaces de poner una perdiz salvaje,
yo creo que salvo raras excepciones si estos perros desde siempre hubieran
sido trabajados sobre caza real no tendrían este tipo de problema, que
verdaderamente lo es. Yo opino que la causa que condiciona a un perro
generalmente para no llegar a poner caza salvaje es además de nunca
haber cazado, por supuesto, y que es lo más ridículo y absurdo
que nos está sucediendo (me gustaría saber verdaderamente en que nos
podemos basar para no cazar con un perro que compite). Si realmente y no
sólo de palabra practicáramos un caza deportiva y durante un tiempo más o
menos limitado dependiendo de los diferentes condicionantes que pudieran
existir no habría nunca ningún tipo de problema, estoy convencido por el
contrario, que surgen más precisamente por el hecho antinatural de no
cazarlos. Como decía, otro de los condicionantes para no llegar a la
caza es el método de búsqueda, algunos parecen máquinas precisas, bastante
bien programadas que carecen de toda intuición natural hacia la caza y
evidentemente, en la selección genética esto tan sumamente importante que se
llama instinto de caza si no existe no puede ser transmitido.
La Caza
Práctica como cualquier otra disciplina desarrollada sobre caza salvaje,
evidentemente, requiere orden y método, que indudablemente nada tiene que
ver con el que indudablemente se viene demandando actualmente en nuestro
país debido a la precaria situación de las pruebas aquí celebradas (siempre
por culpa de la caza), que es lo que condiciona el sistema. Orden y método a
desarrollar sobre caza salvaje que verdaderamente me cuesta mucho explicar,
y que tan solo se entiende cuando se entrena, se selecciona, y se cazan
perdices salvajes de forma deportiva, donde el único protagonista siempre es
el perro, quien esto lo practique habitualmente, sabe perfectamente a lo que
me estoy refiriendo.
El asunto
en cuestión tiene actualmente otro inconveniente pues también existen, por
supuesto, conductores que entrenan y por lo tanto tiene habituados a sus
perros a las perdices salvajes, y el problema es cuando ponen a sus perros
en escena dentro de una manifestación cinófila (concurso), pues determinados
juicios son eliminatorios sin concluir el turno precisamente por evidenciar
una prestación de primer orden siempre encaminada siempre encaminada a
encontrar perdices salvajes y que les hace excederse en su prestación (no
más de lo necesario) tanto en amplitud como en profundidad, pero esto hay
jueces tan habituados a la caza sembrada, que no saben apreciarlo.
Mi
pensamiento es claro: O cambiamos el sistema de selección, juicios incluidos
(el reglamento nos lo aprendemos, pero nos lo guardamos en el bolso, y que
sea la propia y verdadera caza, la que ponga las reglas al juego) o nos
quedamos si no lo estamos ya a la cola de Europa como nos ha pasado este año
en el Campeonato de Europa de la disciplina en cuestión, en nuestra propia
casa y con nuestras exclusivas perdices rojas.
Además como
colofón final decir que nosotros por vivir donde vivimos nos encontramos
ante una situación privilegiada y que debiéramos de explotarla al máximo,
que no es otra que el hecho de ser el único país europeo que cuenta con
perdices rojas salvajes, y créanme en lo que les digo, el perro que es
capaz de dominar este tipo de caza está sobradamente capacitado para dominar
cualquier otra.
Fdo.
Andrés Cabestrero Escudero.